LA GRIPE AH1N1 O GRIPE PORCINA

   La gripe ah1n1 es la respuesta de un organismo contaminado, es un síntoma de que en su interior hay materias putrefactas y el organismo se vale de la estación para eliminarla (por supuesto siempre en la materia descompuesta van haber microorganismos patógenos como lo es el virus ahora llamado ah1n1)...es tan simple como creer que la causa de las basuras sean las moscas, en realidad, ¿las moscas son las productora de las basuras?...
   Durante el año vamos contaminando el organismo con diferentes "elementos" que llamamos "comidas", la mayoría de ellas totalmente CONTRARIAS A NUESTRA NATURALEZA, la mayoría sin saber su origen ni procedencia...confiamos más en nuestra lengua y apetito que en el conocimiento y sabiduría de las Ciencias de la Salud, por ello que el hombre "come" pero no se alimenta, más bien se intoxica gradualmente (listeriosis, salmonellas, E.Coli...son algunos parásitos que se esconden en la materia en descomposición que ingerimos),¿cuáles?: productos cárneos, lácteos, conservas, embutidos, huevos, frituras, contaminación atmosférica,. entre otros. Así van pasando los llamados "alimentos" a nuestro organismo, y por supuesto, llega un momento que el organismo dice ¡STOP!, y se produce una alteración de salud, que la Medicina llama "enfermedades", ésta no es más que una llamada de atención ante el progresivo deterioro de nuestras defensas.
   El "contagio" no es más que la contaminación cruzada que se produce cuando NUESTRO ORGANISMO ENTRA EN UN PROCESO DEPURATIVO, cosa que ocurre generalmente en otoño y primavera. Por lo tanto, no todos los organismos se "contagian", mientras más depurada esté nuestra sangre más dificil será contagiarse.
   Para PREVENIRSE de cualquier virus, bacteria, hongos o cualquier microorganismo patógeno SERA IMPORTANTE NO ATRAERLOS NI MENOS ALIMENTARLOS...por ello EL TERRENO POR EL CUAL SE DESARROLLA Y POR DONDE SE ALIMENTA DEBIERA DESAPARECER.
   Vacunarse es el peor de los errores.
   Mejore la digestión en primer lugar.
   Evite principalmente LOS LACTEOS, LOS FIAMBRES Y EMBUTIDOS, LOS MARISCOS Y LAS HARINAS BLANCAS.
   Consuma en mayor cantidad FRUTAS CRUDAS, VERDURAS CRUDAS, AGUA FILTRADA, JUGOS NATURALES, FRUTAS SECAS, SEMILLAS como las almendras, las nueces y pistachos, etc.
   Consumir Vit.C, Echinacea, y Propólis real.
   Si se llega a "ganar" ese tipo de afección, lo mejor es avisar, preguntar y solicitar ayuda. Pues, nadie es igual a otro, y lo que es bueno para algunos no es bueno para otros. Para la Medicina Natural "no existen las enfermedades, sólo existen los enfermos".

"Los gérmenes no son la causa de la enfermedad, sino que buscan su hábitat natural -los tejidos enfermos-, de igual manera que los mosquitos buscan en agua estancada y putrefacta, pero no son la causa de la putrefacción del agua". (Rudolph Virchow)

Jorge Al. Azócar B.
jorgeazocarb@yahoo.com

Algas: la nueva apuesta de Chile para biodiésel


En el norte, el Centro de Investigación Científica
y Tecnológica para la Minería, de la Universidad
de Antofagasta, trabaja con una especie de alga
que crece en las lagunas de agua dulce del altiplano.


Con miles de kilómetros de litoral, Chile tiene una situación privilegiada para transformar algas en petróleo verde. Por eso la próxima semana -y tal como se hizo en 2008 con los residuos forestales- el gobierno abrirá un concurso para formar equipos que produzcan este biodiésel. La idea es que él o los proyectos ganadores comiencen a operar en enero de 2010.

Una de las hipótesis de la creación del planeta sindica a las algas como responsables de formar la actual atmósfera. Hace millones de años dichas plantas acuáticas habrían evolucionado y, a través del proceso de fotosíntesis, tragaron el CO , expulsando oxígeno.

Hoy, su poder purificador y su alta oleaginosidad son precisamente lo que los investigadores vieron en ellas para considerarlas perfectas para la producción de biocombustibles.

En el mundo llevan años desarrollando la tecnología para lograrlo y en Chile varios equipos científicos también se han sumado a esta tarea, centrados en aumentar el rendimiento para explotarlas.

Ventajas hay de sobra. Con más de dos mil kilómetros de costa y los privilegiados cielos del norte, nuestro país podría convertirlas en el próximo petróleo verde.

"Chile no tiene ventajas comparativas en cultivos oleaginosos (palma, soya, raps), por lo que el objetivo de estos consorcios es ponernos a la altura de los países que están en la punta de la investigación de materias primas de segunda generación. A nivel de algas, la eficiencia puede ser mucho más alta que las oleaginosas y cultivos que hoy son destinados masivamente y Chile tiene una situación excepcional no sólo a nivel de macroalgas, por los 2.500 kilómetros de litoral, sino también en microalgas por la luminosidad y capacidad de fotosíntesis en el norte", asegura Claudio Maggi, director de Innova Chile.

La institución, dependiente de Corfo, se encargará de financiar el o los consorcios que se dedicarán a la producción de biocombustibles a base de algas.

En un esfuerzo similar al realizado el año pasado para formar los primeros grupos tecnológico-empresariales para la producción de biodiésel con material lignocelulósico (residuo forestal), en pocas semanas se abrirá el concurso para formar equipos multidisciplinarios enfocados a la producción con las plantas acuáticas.

A mediados de junio se espera que la Contraloría entregue la toma de razón y confirme, con ello, las bases de la licitación que debería abrirse antes de fin de mes. Con todo, se espera que en enero de 2010 el o los proyectos ganadores comiencen a operar.

Según indica Maggi, se entregarán hasta seis millones de dólares en financiamiento estatal, que no debe superar el 70% de la inversión total del consorcio.

Las iniciativas presentadas a la convocatoria deberán contemplar soluciones tecnológicas para la industria productora de biocombustibles, de manera de obtener las cepas de micro o macroalgas con mejores productividades para ser cultivadas en Chile, el proceso de producción del biocombustible, investigación y desarrollo tecnológico en captura, transporte y almacenamiento de CO y la gestión integrada de residuos de algas para optimizar el proceso de obtención de energía, incluido biogás y otros productos no energéticos.

"La idea es crear tanto un modelo energético sostenible como fortalecer las capacidades y competencias científicas y tecnológicas nacionales a través de la articulación de consorcios biotecnológicos que integran especialistas del ambiente universitario y empresarial, público y privado", dice Maggi.

INVESTIGACIÓN LOCAL

El potencial de las algas como productoras de biocombustibles es una idea que ha rondado a los científicos nacionales desde principios del nuevo milenio.

Diversos grupos de investigación, en al menos cuatro universidades, están orientados al mejoramiento de la producción de micro y macro algas. Algunas ya consiguieron sus primeros resultados y se preparan para participar del concurso estatal.

"En Chile existe la tecnología y condiciones geográficas privilegiadas para realizar cultivos masivos de microalgas a gran escala, de hecho, en el norte existen empresas que los realizan con bastante éxito, pero no para la producción de biodiésel", afirma la bioquímica Patricia Gómez, directora del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción.

La investigadora lidera uno de los grupos que estudian algas en dicha institución. El año pasado ganaron un Fondef que les financiará el estudio sobre el potencial de diferentes microalgas como materia prima para la producción de biodiésel.

Para ello están aislando y seleccionando cepas, haciendo mejoramiento genético y optimizando condiciones de cultivo para maximizar su acumulación de aceite.

Gómez señala que aún no han seleccionado las especies, pero probablemente se decidirán por cepas pertenecientes al grupo de las diatomeas (microalgas con pared de sílice) o al de las algas verdes (relacionadas evolutivamente con las plantas terrestres), según estudios internacionales, las más eficientes.

En el norte, Mariella Rivas, bióloga marina e investigadora del Centro de Investigación Científica y Tecnológica para la Minería (Cicitem), de la Universidad de Antofagasta, dirige el equipo que trabaja con la Botryococcus braunii, una especie que crece en las lagunas de agua dulce del altiplano, y que destaca por su alto contenido de hidrocarburos naturales.

También ganaron un Fondef y por tres años trabajarán junto a las empresas Panades Ltda. (que también trabaja con la Udec), Westfalia Separator Chile S.A. y Algas Prodalmar Ltda. La idea del proyecto es manejar las condiciones de cultivo de la especie (temperatura, Ph) para a la larga lograr el máximo crecimiento y en el menor tiempo.

Tecnología sustentable

“Hoy existe consenso en el hecho de que producir biodiésel de microalgas es más caro que producir petrodiésel, sin embargo, se trata de un combustible renovable, de un cultivo que además no compite con los recursos destinados a la agricultura, por lo que comparativamente presenta enormes ventajas que no son necesariamente económicas, sino sociales”, asegura Gómez.

Pocas tecnologías presentan tantas ventajas como la producción de biodiésel a base de algas. La razón: las plantas acuáticas requieren de anhídrido carbónico (CO²) para realizar el proceso de fotosíntesis y crecer. Con ello, puede convertirse en una buena opción para industrias más contaminantes, pues mientras produce energía limpia y renovable, puede literalmente tragarse la contaminación causada por industrias, como la termoeléctrica, por ejemplo.

“Se trata de una fuente de producción de energía continua, inagotable y no contaminante porque no moviliza carbono fósil, sino que utiliza el exceso de carbono y por ende contribuye de esta forma a paliar el efecto invernadero”, asegura José Tomás Cuadra, director de Biocombustibles.cl, web que promueve la elaboración y uso de biocombustibles en el país.

Universidades que desarrollan proyectos:
Tarapacá
Antofagasta
Arturo Prat
Concepción

Fuente: www.lanacion.cl

Entre el Viento y el Átomo


Por Raúl Sohr


Es posible que las consideraciones sobre una amenaza mayor, que es el calentamiento global, hagan de las centrales nucleares un mal menor. Pero en Chile existen otras alternativas a considerar antes de iniciar la construcción de una planta atómica.

El lobby a favor de la construcción de una planta electronuclear en Chile insiste en que se requieren decisiones rápidas. Después de décadas de letargo en el tema energético, de pronto, hay urgencia. Pero si hay un campo donde no es aconsejable la prisa es el atómico. Cualquier decisión, en esta esfera, trasciende al gobierno de turno. La introducción de la energía nuclear en Chile requiere del consentimiento explícito de los chilenos. No basta que un candidato presidencial lo postule en forma genérica en su plataforma electoral, entre cientos de otras propuestas para que luego, una vez electo, señale que tiene luz verde para construir una central atómica porque ello figuraba en su programa.

Chile requiere un debate sobre su futuro energético. A estas alturas existe consenso con respecto a que el país debe contar con una matriz diversificada, con precios competitivos y que brinde seguridad de abastecimiento en el largo plazo. Las divergencias comienzan a la hora de definir cuáles han de ser las fuentes. Es de sentido común explorar, en primer lugar, los recursos más abundantes, limpios y seguros, tanto en su operación como en su disponibilidad.

En el caso chileno, la energía que cumple con todas estas condiciones es la eólica. Los daneses confeccionaron un atlas de los vientos en el mundo que tuve oportunidad de ver, en parte, durante una reciente visita a Copenhague. Chile es uno de los países con las mejores condiciones en cuanto a las corrientes de aire. La misma apreciación me fue refrendada por Tore Wizelius, un sueco que se cuenta entre los más destacados especialistas en energía eólica.

En la actualidad, la tecnología de los aerogeneradores o molinos de viento ha alcanzado un alto grado de eficacia. En una central atómica cuesta, por la parte baja, dos mil millones de dólares producir mil megavatios. Para generar la misma cantidad de electricidad mediante la energía eólica, en cambio, se requieren unos 350 aerogeneradores de tres megavatios, cuyo precio será apenas un tercio de la planta nuclear, es decir, unos 700 millones de dólares.

En el caso de la planta nuclear, no se consideran los costos de construcción de un depósito de residuos, que suele ser tan caro como la misma planta, ni el desmantelamiento de la misma, que puede costar otro tanto. En una central atómica los desperfectos o períodos de mantención significan total ausencia del flujo eléctrico. Es una gran concentración de generación que obliga a tender largas líneas de transmisión. Los aerogeneradores, en cambio, son instalados allí donde se les requiere y pueden ser trasladados sin dificultades.

La razón fundamental de oposición a la energía nuclear es el peligro que entrañan los reactores. El uranio enriquecido que los alimenta no existe en forma natural. Es una creación humana que no puede ser destruida. Los accidentes son poco frecuentes pero tienen una potencialidad destructiva inigualada por ningún otro elemento sobre la faz de la Tierra. A diferencia de cualquier otra materia, no es posible limpiar la radiactividad. Algunos recordarán las pruebas atómicas francesas en el atolón de Mururoa. El viento trajo las nubes hasta Chile y las lluvias contaminaron pasto que fue comido por vacas que entregaban leche con niveles de radiactividad. Lo mismo ocurrió en Europa luego del accidente en Chernóbil, en Ucrania, que produjo una nube radiactiva que viajó por partes de Europa. Fue necesario sacrificar animales a grandes distancias.

Los sectores empresariales que han disminuido el Estado, que han exigido su subsidiariedad e impedido que tome iniciativas, hoy piden una postura más activa por parte del gobierno. Después de predicar que el mercado aportaría las soluciones necesarias, también en el campo energético, la postura ha mutado para solicitar que los gobernantes diseñen una estrategia que dote al país de una matriz diversificada. En buena hora.

No cabe descartar la energía nuclear. Es posible que las consideraciones sobre una amenaza mayor, que es el calentamiento global, hagan de las centrales nucleares un mal menor. Pero en Chile existen otras alternativas a considerar antes de iniciar la construcción de una planta atómica. La más importante es sacar el mejor partido de lo que se tiene. Una política de ahorro energético podría liberar más megavatios que la construcción de una planta atómica.

Los alcances de comprometer al país en la vía nuclear ameritan una consulta popular. Muchos países han realizado referendos para zanjar el asunto. Es el caso de Austria, Suecia, Suiza, Eslovenia, Italia. Otros, como Dinamarca, optaron por omitirse en tanto que Alemania ha asumido el compromiso de acabar con sus reactores. A los pueblos soberanos e informados les corresponde la última palabra.

Fuente: www.lanacion.cl