El Insomnio


Si alguna vez has pasado todo un día corriendo fuera de tu casa, persiguiendo a tus hijos o haciendo una caminada, probablemente hayas encontrado fácil dormir.

El insomnio no te molestaba después de haber agotado a tu cuerpo con actividad física.
Sin embargo, para algunas personas, esta regla no es aplicable. Una actividad física intensa, al trabajar los músculos y elevar las pulsaciones, puede actuar como estimulante en vez de conducir a un sueño tranquilo, por lo que una persona podría encontrarse completamente despierta luchando contra el insomnio incluso después de hacer ejercicio.

Mantener a nuestros cuerpos activos es importante. No sólo debido a los obvios beneficios físicos, sino que también debido a que el ejercicio puede ser una cura natural para el insomnio.
Es importante elegir ejercicios que te ayudarán a trabajar hacia conseguir tu objetivo de dormir bien, en vez de aquellos ejercicios que te energicen hasta un punto en el que dormir se volverá imposible.

El yoga es un tipo de ejercicio que las personas han estado haciendo durante siglos. Involucra una serie de estiramientos y ejercicios de respiración que trabajan para tonificar el cuerpo desde adentro hacia fuera.
La mayoría de las ciudades ofrecen varias opciones de programas de yoga. Frecuentemente muchos centros de enseñanza de yoga ofrecen clases gratuitas. Esto te ayudará a familiarizarte con el programa y la serie de estiramientos involucrados.
Si es algo que disfrutas, podrás incorporarlo rápidamente a tu régimen de ejercicios, y en poco tiempo sentirás los beneficios positivos sobre tus patrones de sueño.

Caminar también es un gran ejercicio para combatir el insomnio. Al caminar, tomar el tiempo rigurosamente es muy importante. No querrás ir a por una caminata larga y cansadora justo antes de ir a descansar por la noche.
Durante la caminata, tus pulsaciones se habrán elevado y muchos de tus músculos estarán tensados.
Si pasas de esto a permanecer acostado silenciosamente en la cama, lo más probable es que el sueño se eluda durante al menos un par de horas.
Tu cuerpo realmente necesita un período de enfriamiento, para que los beneficios de la caminata en relación con el insomnio sean profundos, si la caminata es realizada más temprano en el día.

Otro ejercicio que tiene un resultado positivo en relación con el insomnio es la natación.
Nadar a un ritmo constante a lo largo de la piscina le permitirá a tus músculos ser trabajados agradablemente, y el agua ofrece una cualidad relajante que muchos otros ejercicios no proporcionan.
También, si estuvieras utilizando una piscina pública, frecuentemente se ofrece una sauna o una bañera de hidromasajes de uso gratis. Ambas cosas le permitirán a tu cuerpo relajarse y prepararse para dormir.

El ejercicio puede ser una genial manera de combatir naturalmente contra el insomnio, sin embargo, el éxito de eso depende en gran medida del tipo de ejercicio que escojas.
Escoge algo no muy cansador, que sea relajante y que te permita cambiar de actividad fácilmente para prepararte para ir a la cama.

Si haces que el ejercicio físico sea una parte regular de tu rutina diaria, te encontrarás con que vas a disfrutar de una noche completamente libre de insomnio.


Fuente: Revista de Salud y Psicología de en Plenitud Nº 89

¿Por qué es importante beber agua todos los días? Conoce aquí la respuesta














En nuestro planeta hay mucha agua, pero sólo el 2,5% de ella puede ser consumida por los seres humanos. Ese bajísimo porcentaje disminuye aún más si se considera que los niveles de contaminación del vital elemento son cada vez mayores. Todo el panorama empeora tomando en cuenta las estadísticas de la FAO, según las cuales para el año 2025 habrá un drástico déficit del recurso. A pesar de todo esto, el agua es y seguirá siendo un líquido sin el cual no podemos vivir.

El día 22 de marzo pasado se celebró el Día Mundial del Agua, con el objeto de enfatizar y llamar la atención de toda la población acerca de la necesidad de cuidarla y aprovecharla de mejor forma. A continuación te informamos algunas cosas importantes que es necesario saber sobre su impacto en nuestra salud.

"El agua es un componente fundamental para la vida y la base de una alimentación saludable, por lo que debe estar siempre presente cuando nos alimentamos", afirma Cecilia Castillo, pediatra y nutrióloga de Clínica Avansalud. Es por esto que los expertos recomiendan a los adultos beber entre seis y ocho vasos diarios, mientras que los niños deben tomar entre cuatro y seis vasos desde los seis meses de vida.

Sin embargo, la ingesta del líquido debe aumentar si la persona se encuentra en un clima cálido, si está practicando algún deporte o si presenta fiebre o diarrea.

Entre los beneficios que tiene el agua para nuestro cuerpo, Cecilia Castillo enumera:

- Es el medio de transporte de todos los nutrientes y productos de desecho metabólico.

- Tiene una gran capacidad para atrapar el calor, por lo que participa en la regulación de la temperatura corporal.

- Mejora la hidratación de la piel y el cuerpo en general.

- Mantiene nuestras estructuras celulares, ya que los enlaces de hidrógeno entre moléculas de agua proveen factores de cohesión y ordenación.

- Es un buen lubricante y protector de los tejidos sensibles, por lo que es un componente fundamental en articulaciones, tubo digestivo y mucosas.

Sed, una señal de alarma

Pese a los consejos de los especialistas, muchas veces las personas no consumen suficiente agua, lo que ocasiona pequeños cuadros de deshidratación. Esto ocurre cuando la cantidad de líquido que elimina el cuerpo es más que la cantidad ingerida.

¿Cómo nos damos cuenta de que estamos deshidratados? El primer síntoma es la sed. "Los médicos dicen que no conviene esperar a sentir sed para tomar agua, precisamente porque ésta ya es un indicador de deshidratación: la sed aparece cuando ya se ha perdido cerca de un 1% del agua del organismo", advierte María José Fierro, nutricionista de Sodexo.

Y si no se hace caso a este primer aviso, aparecen otras señales como sequedad de las mucosas, debilidad, dolores de cabeza, fatiga, náuseas y un oscurecimiento de la orina. En casos más extremos, los riñones dejan de funcionar y los desechos se acumulan.

Sin embargo, si el agua perdida es repuesta, los síntomas de la deshidratación desaparecen rápidamente. Así, entre 30 y 60 minutos después de beber agua suficiente, una persona que haya perdido hasta el 10% de su peso corporal se sentirá mejor.

También es importante estar al tanto de que existen ciertos alimentos que hidratan mejor que otros. Aquí hay algunos:

- Infusiones: la manzanilla, la menta, el poleo y el té verde son las mejores para alcanzar el equilibrio hídrico.

- Sandía: casi un 100% de su composición es agua. También tiene vitaminas y fibra.

- Tomate: además de tener mucha agua, es un buen antioxidante y distribuye los nutrientes durante la digestión. Al igual que la sandía, también tiene vitaminas y fibra.

- Lechuga: es bajísima en calorías y, además, tiene un alto contenido de agua y fibra que favorece la función digestiva. Asimismo, “limpia” riñones e hígado.

- Espinaca: sus hidratos de carbono, fibra y agua participan activamente en la formación del bolo alimenticio y la degradación de los nutrientes.

- Naranja: tiene mucha fibra y vitamina C. Además, ayuda a regular la tensión, la circulación y la temperatura corporal.


De la llave, mineral o filtrada. ¿Cuál es mejor?
Según Cecilia Castillo, el tipo de agua que se beba no tiene mayor importancia. Lo que sí es fundamental es que el líquido haya sido tratado, es decir, debe ser potable o provenir desde fuentes naturales o manantiales, como ocurre con las aguas minerales. “Éstas se caracterizan por ser naturalmente libres de contaminación química y bacteriana, y no haber recibido ningún tipo de tratamiento”, comenta la especialista.

Fuente: www.emol.com
Publicado el 21.03.2012

El mito de la leche: ¿Es realmente bueno tomarla?


Pese a que la leche animal y sus derivados han sido alabados por años por sus propiedades nutritivas, hoy son muchos los que cuestionan esa aseveración.

Que somos el único animal que continúa tomando leche después de la lactancia y, más aún, de otro animal. Que la leche de vaca es un excelente alimento, pero sólo para los terneros: es muy diferente en proteínas y grasas a la leche humana. Que produce asma y que aumenta el peligro de desarrollar un cáncer de ovarios. Que, contrario a lo que se ha aconsejado por décadas, tomar leche puede elevar el riesgo de padecer osteoporosis. Y que mucha gente es intolerante a la lactosa sin saberlo.

Muchas cosas se dicen de la leche y muchos vegetarianos continúan tomándola por considerarla nutritiva. Lo cierto es que las dudas de si es realmente beneficiosa de un tiempo hasta ahora se han multiplicado: hay médicos que la condenan a cómo dé lugar, mientras otros la defienden. Sea como sea, aún no hay consenso sobre el tema, por eso mejor saber lo que se dice. Vamos viendo.
























Foto: El Mercurio

1. Parece obvio, pero muchos lo pasan por alto: la leche humana es diferente a la leche de vaca. Los bebés humanos duplican su peso en aproximadamente 200 días, mientras que los terneros lo hacen sólo en 47 y desarrollan cuatro estómagos. La leche de vaca es apta para las necesidades nutricionales de los terneros y la de los humanos para las guaguas. Simple. ¿Con qué derecho nos tomamos la leche de los terneros, entonces? ¿Cuál es la razón por la que el único mamífero que sigue tomando leche en la etapa adulta somos nosotros? Claro, las vacas viven 20 años y nosotros hasta cuatro veces más que eso: necesitamos más vitaminas, calcio y muchos otros nutrientes. ¿Pero es razón suficiente?

Hay algo más: la leche naturalmente es mamada, porque se debe consumir de forma inmediata a medida que se produce. Afuera de ese ambiente se daña. Por eso, para conservarla, se pasteuriza (se calienta a más de 72º C). Así se eliminan todos los microorganismos nocivos, aunque con ese procedimiento se destruyen también nutrientes necesarios para la digestión de sus proteínas.

2. La leche de vaca tiene un carácter antigénico. Da lugar a reacciones de defensa en nuestro cuerpo, especialmente a la creación de anticuerpos que terminan por agotar el sistema inmunológico. Ocurre que la leche de vaca neutraliza la acidez estomacal, por lo que entorpece la digestión de las proteínas que sólo pasan parcialmente asimiladas al intestino. Eso entorpece su función: impide la absorción de otros nutrientes, contribuye a la fatiga crónica y a alteraciones intestinales.

Tanto la caseína como la gammaglobulina bovina, dos proteínas de la leche de vaca, son altamente inmunogénicas. En particular la caseína, que representa el 84% de las proteínas lácteas, está relacionada con varios tipos de alergias.

Incluso algunos niños con autismo han respondido favorablemente a una dieta libre de caseína y gluten. Se ha encontrado que muchos niños con esta condición tienen algún tipo de daño en la permeabilidad del intestino o deficiencia de enzimas necesarias para la adecuada digestión de los alimentos. Como explican en un blog sobre autismo: “En la digestión de un individuo con autismo, el gluten, proteína del trigo, y la caseína, proteína de la leche, no llegan al final de su correcta transformación sino que se convierten en aminoácidos tóxicos para el organismo, denominados gluteomorfina y caseomorfina, respectivamente (su efecto sobre el organismo es parecido al de la morfina)”.

3. Se ha relacionado la leche de vaca con el padecimiento de asma. Se ha descubierto que puede estimular la producción excesiva de moco en las vías respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Según la Academia Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI), las proteínas de ésta son la causa principal de alergias en niños causando síntomas de mucosidad nasal, dolores en los oídos, fatiga muscular y dolores de cabeza.

Nelba Villagrán, nutricionista de la Universidad de Chile y Presidenta del Colegio de Nutricionistas, hace años dejó de sufrir una molesta asma primaveral cuando decidió dejar de tomar leche y todo producto derivado de ella. Al respecto, ella explica: “La proteína láctea es muy grande, es una fracción de la caseína –una globulina- que queda digerida a la mitad como un péptido, y produce alergias, asma bronquial y mucosidades a las vías respiratorias. Muchos de los problemas de ese tipo que sufren las personas son generados por los productos lácteos. A partir de los dos años de edad, debería eliminarse su consumo, y reemplazarse con almendras, semillas de sésamo, etcétera, que tienen más de 1.160 mg. de calcio versus los 119 mg. de la leche”.

Viernes 15 Julio 2011
María Gabler

Fuente: www.guioteca.com